10 Razones por la que no se pueden SUBIR LOS IMPUESTOS

Un decálogo de razones por las que no se deben subir los impuestos en España y menos ahora

  1. La carga fiscal que soportan los ciudadanos y, especialmente, las empresas españolas, es excesiva y mucho más distorsionante que la resultante del análisis simple de la ratio de la presión fiscal.
  2. En todo caso, en plena crisis la presión fiscal en relación al PIB ha aumentado un 6,5% en 2020 respecto al año anterior, cuando la mayor parte de los países están reduciendo impuestos.
  3. El esfuerzo fiscal, que tiene en cuenta el nivel de renta, en España es casi un 7% superior a la media de la UE.
  4. El indicador de presión fiscal normativa elaborado por el IEE en base al Índice de Competitividad Fiscal de la TaxFoundation, evidencia que el diseño de nuestro sistema fiscal es de un orden de un 10% peor que la media de UE.
  5. La competitividad fiscal ha sufrido un retroceso en el 2020, ya que según la TaxFoundation ahora estamos en la posición 27 de los 36 países analizados, frente a la posición 23 que ocupábamos el año pasado, ya que la mayor parte de los países están reduciendo impuestos.
  6. La presión fiscal en las empresas españolas en relación al PIB es casi dos puntos superior a la del promedio de la UE.
  7. Las empresas en España aportan un 31,9% de la recaudación total, frente al 24,6% que apartan las empresas europeas en promedio.
  8. La cuña fiscal supone mayores costes laborales para la empresa y en España es especialmente alta por las cotizaciones sociales a cargo de la empresa.
  9. La progresividad del impuesto sobre la renta en España es una de las más altas entre los países avanzados, y un 17% superior al promedio europeo. La situación se agrava por la incidencia conjunta entre el impuesto sobre la renta y el patrimonio.
  10. Subir impuestos en el contexto actual frenaría las posibilidades de recuperación, con lo que resulta especialmente contraproducente. Las alzas impositivas deprimen la oferta productiva y el consumo, a la vez que aumentan los costes y deterioran las expectativas de los agentes, provocando una degradación de la confianza, que es el pilar de la recuperación.